La cocina en el manga

Esta entrada ha sido escrita por Manel Guirado, uno de los profesores con los que contaremos muy pronto en La Patente. En este artículo presenta sus inquietudes acerca de cómo aprender sobre gastronomía a través del cómic japonés, un buen aperitivo de su taller sobre cocina en el manga. ¡Si te suscribes a nuestra newsletter podrás conseguir un 10% de descuento cuando las plazas salgan a la venta!.

taller de cocina en el manga

© Grana Padano

Literatura, cine, pintura, escultura… Todas las artes han tocado el tema de la comida, ya sea como exaltación de la naturaleza, como forma de mostrar emociones o como simple alarde virtuoso. Ha sido y es un gran tema para situar la obra en una época y un contexto concretos bajo formatos más o menos canónicos como la naturaleza muerta o como la crónica de fastuosos banquetes, por ejemplo. Y si no que se lo pregunten al Coppola de El Padrino, al Da Vinci de La Última Cena o al Cervantes de El Quijote. Aquello que los protagonistas de la obra comen nos habla de ellos, su circunstancia y su época. «Uno es lo que come», dicen.

Ese «uso» de la comida no sólo lo encontramos en la alta cultura, sino que se extiende a todas las formas de expresión, también las populares. Eso incluye la cultura infantil y juvenil. Para mí y muchos de mi generación conocimos la cocina nipona a partir de los ramen, los onigiri y los dorayaki engullidos por los protagonistas de Dr. Slump, Bola de Dragon, El Pequeño Chef o Doraemon… Lo mío fue un poco más allá: me recuerdo a mi mismo preparando noodles caseros con espaguetis y salsa de soja con tan sólo 10 añitos. Los palillos que daban con los ramen instantáneos en un ciertamente selecto supermercado de mi ciudad se reciclaban hasta lo ridículo, pues aún no eran frecuentes los supermercados. ¡Cuánto han cambiando las cosas!

Japón es una de las mayores gastronomías del mundo donde el hecho de comer es algo serio, cargado de trascendencia y solemnidad. También es paradigma del «hablar sobre comida» y  de la comida representada en el arte, del arte en la comida… ¡o del arte gastronómico! Y el manga es un buen ejemplo de ello. Cargado de subgéneros —también el gastronómico— sus personajes se definen, entre otras cosas, por aquello que les gusta comer.

Entender o conocer platos típicos y populares de la cocina japonesa a través del cómic es un acto de estudio gastronómico, de aquellos que se ayudan de otras disciplinas de conocimiento y cultura. Aunque voy a ser franco: en este caso no es sólo un estudio antropológico, histórico o sociológico, sino revisitar mi pasado —y creo que el de muchos otros— e intentar reencontrar aquella semilla que un día se apoderó de mí.

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